martes, 3 de mayo de 2011

OLIVICULTURA EN LA ARGENTINA












OLIVICULTURA EN LA ARGENTINA

ARGENTINA ES EL SEGUNDO EXPORTADOR MUNDIAL DE ACEITUNA DE MESA
La Rioja hace la punta en la región con una producción que tiene como principales mercados Brasil y los EEUU
La olivicultura argentina afronta uno de sus mejores períodos en cuanto a su inserción en el mercado internacional.
A pesar de tratarse de una producción tradicional en el país, los programas destinados a ampliar su producción en la región de Cuyo y el NOA en los últimos años van impactando de a poco con la incorporación de nuevas plantas y superficies plantadas a la producción.
El cultivo del olivo en Argentina se remonta a la época de la colonización española. La Rioja fue pionera sembrando en esta actividad que se inició en el departamento Arauco, al Noroeste de la Provincia. Actualmente encontramos allí el Olivo Cuatricentenario, declarado Monumento Histórico Nacional siendo el ejemplar de olivo más antiguo del país.
Este fue implantado junto a otros por el colonizador español Don Pedro de Alvarado a mediados del Siglo XVII, al pie del denominado "Bordo de Arauco", aprovechando las aguas surgentes (vertientes) que proporcionaba y que aún hoy sirven de regadío para los centenarios olivares.
Este Bordo está conformado por un suelo de tipo arcillosos (greda), de allí el nombre dado por los nativos del lugar y por derivación se denomina Arauco "Agua de la Greda", a nuestra variedad de olivo.
a actividad adquirió importancia económica en la década del ‘30 como respuesta a un requerimiento de diversificación de la producción. Factores exógenos, como la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, afectaron el comercio con nuestro principal abastecedor (España), también contribuyeron a la inserción de la olivicultura en el proceso de sustitución de importaciones.
En 1948, nuestro país contaba con 5 millones de plantas, hasta que en 1953, el cultivo se incrementa en un 42 por ciento, llegando a contar con 7,5 millones de ejemplares. En 1960, las cifras indicaban el comienzo de la decadencia de la olivicultura argentina, pues se había descendido a 6 millones de plantas.
La causa de esta erradicación fue atribuida por los incorrectos sistemas de conducción del cultivo, la implantación de variedades inadecuadas y la escasa racionalidad en las explotaciones que provocaron bajos rendimientos, esto produjo una exigua rentabilidad y un gran desaliento respecto al cultivo.
Esta situación cambió a partir de 1992, destinándose cada vez más zonas a la implantación de montes puros debido a varios factores: Las progresivas sequías en la Cuenca del Mediterráneo con el consecuente aumento de precios, los cambios en los hábitos de consumo y la Ley Nacional de Promoción Nº 22.021, que permite a las empresas de cualquier sector, diferir el pago de impuestos nacionales durante un período determinado dependiendo del tipo de cultivo.
A principios de la década del ‘90 la Argentina tenía alrededor de 30.000 hectáreas implantadas, las leyes de fomento dictadas, permitieron un gran incremento en esta superficie, llegando actualmente a 100.000 aproximadamente. Las proyecciones estimadas, sitúan estas cifras para el 2010 en el orden de las 120.000 que en el panorama varietal son dominantes la Manzanilla y Arbequina. Estas plantaciones se realizan bajo los conceptos de la nueva olivicultura con densidades promedio de 300 plantas por hectárea y mayores también.
En Argentina, los distintos organismos gubernamentales o no gubernamentales que trabajan activamente para el fortalecimiento del sector con investigaciones, desarrollo y transferencia a través de programas específicos. Actualmente, estos mismos Organismos lideran la elaboración del Plan Estratégico Olivícola Argentino 2020, son Universidades, el Instituto Nacional de Tecnologías Agropecuarias, el Consejo Nacional de Ciencia y Técnica, el Consejo Federal de Inversiones (CFI), la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación y Gobiernos provinciales,
Por otro lado, tanto los cultivos como la industria, cuentan con tecnología de última generación lo que permite alcanzar nuevos mercados y afianzar los existentes. Las mejoras de las condiciones socioeconómicas del país permiten avizorar un crecimiento sostenido del mercado interno.
Tradicionalmente, Argentina producía cerca de 50.000 toneladas de aceitunas en salmuera, de la cuales más del 60 por ciento correspondía a aceitunas verdes con carozo de la variedad Arauco, el resto, un 20 por ciento eran otras variedades elaboradas en verde (Manzanilla y Changlot Real) y el 10 por ciento restante, como aceitunas negras, tanto naturales como griegas.
Este patrón productivo comenzó a cambiar a fines de la década de los ‘90, producto del aumento de la oferta de otras variedades de aceituna y debido a la lenta diversificación en los mercados de destino, factor que condicionó el tipo de producto a elaborar.
La campaña mundial de aceituna de mesa 2007, sitúa a la Argentina con un 5 por ciento de la producción, lo que la ubica en el 7° lugar y se estima que en los próximos diez años su producción se duplicará.
En cuanto a las exportaciones mundiales, nuestro país tiene una participación del 17,3 por ciento, ocupando el segundo lugar, alcanzando en el 2007 la cifra de 90.554 toneladas, siendo los destinos principales Brasil y Estados Unidos, que concentran el 83 por ciento del volumen exportado.
Tomando como base la fecha de despegue de la Nueva Olivicultura, en 1988, la producción de aceitunas de mesa en el país creció el 63 por ciento.

Desde la tierra tv

 Plantación de oliva








1 comentario: